Sancor pidió su propia quiebra: la histórica cooperativa enfrenta su momento más crítico

La crisis de Sancor CUL sumó un nuevo y determinante capítulo: la firma solicitó su propia quiebra ante la Justicia, luego de que distintos organismos coincidieran en un diagnóstico contundente sobre su situación financiera.

Informes elaborados por la Sindicatura, el Comité Provisorio de Control y la coadministradora judicial concluyeron que la empresa atraviesa una cesación de pagos, insolvencia patrimonial generalizada e imposibilidad de sostener su actividad económica.

El pedido no modifica el escenario previo, sino que formaliza una crisis que ya había sido acreditada en el expediente judicial.

Una crisis que se venía profundizando

Desde el sector sindical señalaron que la solicitud de quiebra representa el reconocimiento oficial de una situación que, según indicaron, era conocida puertas adentro de la compañía.

Incluso, algunos directivos ya habrían admitido en privado la gravedad del cuadro económico, que ahora se traduce en una instancia judicial clave para definir el futuro de la histórica cooperativa.

La situación de los trabajadores

Uno de los aspectos más sensibles es el impacto sobre el personal. Según se informó, la empresa mantiene una deuda de ocho meses de salarios, además de aguinaldos impagos.

En ese contexto, la operatoria de Sancor se sostuvo en parte gracias a aportes vinculados a los propios trabajadores, el respaldo del gremio ATILRA y la continuidad de las prestaciones médicas por parte de OSPIL, a pesar de la falta de contribuciones empresariales.

¿Cierre definitivo o nuevo comienzo?

Desde la conducción gremial plantean que la quiebra no necesariamente implica el final de la empresa, sino la posibilidad de una reestructuración profunda.

En ese sentido, sostienen que la marca Sancor podría tener continuidad si se reorganiza bajo nuevas condiciones, sin las estructuras que derivaron en la actual crisis, y apoyándose en el valor de sus productos y en la experiencia de sus trabajadores.

Lo que viene

El proceso queda ahora en manos de la Justicia, que deberá resolver el pedido de quiebra y definir los pasos a seguir, tanto en lo que respecta a los activos de la empresa como a la situación laboral de sus empleados.

El desenlace marcará el destino de una de las cooperativas más emblemáticas del sector lácteo argentino.

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