El impacto de la inflación sigue modificando el escenario económico en la Ciudad de Buenos Aires. Durante marzo de 2026, el aumento del costo de vida volvió a empujar hacia arriba los ingresos necesarios para sostener un nivel de vida medio, dejando a más familias en una situación de vulnerabilidad.
De acuerdo con los últimos datos del Instituto de Estadística y Censos porteño, una familia tipo —compuesta por dos adultos y dos niños— necesita al menos $2.342.860 mensuales para ser considerada de clase media. Este cálculo contempla un hogar propietario, sin gastos de alquiler.
El informe también establece los distintos escalones económicos dentro de la Ciudad. Para superar la pobreza, una familia debe percibir más de $1.489.829 por mes. Por debajo de ese ingreso, no logra cubrir los gastos básicos.
Entre ese valor y los $1.874.288 se ubican los hogares que apenas alcanzan a cubrir lo esencial. Luego aparece el segmento denominado “clase media frágil”, cuyos ingresos van desde $1.874.288 hasta $2.342.860. Se trata de familias que, si bien no son pobres, quedan expuestas ante cualquier imprevisto o aumento de precios.
Recién a partir de los $2,34 millones se ingresa formalmente a la clase media, que se extiende hasta los $7.497.154. Por encima de ese nivel, se consideran sectores de mayores ingresos.
Estos valores reflejan el efecto directo de la suba de precios sobre el poder adquisitivo. En marzo, el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad registró un aumento del 3%, acumulando un 8,9% en el primer trimestre y un 32,1% interanual.
Entre los principales factores que impulsaron la inflación se destacan los incrementos en servicios, combustibles, educación y gastos relacionados con la vivienda.
Un punto clave del informe es que no incluye el costo del alquiler, lo que implica que las familias inquilinas necesitan ingresos aún más altos para mantener el mismo nivel de vida.
Este panorama refleja cómo la inflación continúa reconfigurando el mapa social, ampliando la brecha y dejando a un mayor número de hogares en una situación económica más ajustada.
