El panorama climático para la semana del 13 al 20 de abril muestra un escenario bien marcado en Argentina: fuertes precipitaciones en el norte y temperaturas más elevadas de lo habitual en gran parte del país.
Según los modelos meteorológicos, especialmente el europeo ECMWF, se espera una anomalía térmica positiva generalizada, con valores que podrían ubicarse entre 2 y 4 grados por encima del promedio para esta época del año. Esta situación responde a la presencia sostenida de aire cálido que predomina en la región.
En cuanto a las lluvias, el comportamiento será desigual. Mientras el norte y parte del centro concentrarán los fenómenos más significativos, otras zonas —sobre todo el este— podrían atravesar días con escasas precipitaciones.
Las provincias del norte argentino serán las más afectadas por las precipitaciones, con acumulados importantes a lo largo de la semana. Entre las zonas más comprometidas aparecen Formosa, Chaco, el norte de Santa Fe, Corrientes y Misiones.

El martes se perfila como la jornada más crítica, con tormentas que podrían ser intensas y dejar grandes cantidades de agua en poco tiempo. Esto podría generar anegamientos temporarios, complicaciones en caminos rurales y exceso hídrico en áreas productivas.
Desde el punto de vista agropecuario, el escenario presenta un doble impacto: si bien las lluvias pueden mejorar la humedad del suelo en regiones secas, también podrían dificultar tareas como la cosecha y favorecer la aparición de enfermedades en cultivos.
El otro rasgo destacado será el calor por encima de lo normal en gran parte del territorio. La región central, el norte y sectores de la Patagonia registrarán valores superiores a los promedios habituales.
Esto se debe a la circulación de aire cálido desde el norte y noreste, junto con la ausencia de ingresos de aire frío significativos, lo que impide descensos marcados de temperatura.
En el ámbito productivo, estas condiciones pueden favorecer el desarrollo de los cultivos, aunque combinadas con alta humedad también aumentan el riesgo de enfermedades. A su vez, la falta de frío reduce la probabilidad de heladas, lo que resulta beneficioso para algunas producciones sensibles.
