Sábado, 06 de junio
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Ozempic: cómo funciona, para qué se usa y qué advierten los especialistas

El medicamento que abrió un debate sobre su uso seguro, sus beneficios reales y los riesgos de alternativas no reguladas

Medicamentos como Ozempic se posicionaron como uno de los grandes avances recientes en el campo de la salud, al cambiar la forma de abordar tanto la diabetes tipo 2 como la obesidad. Su principio activo, la semaglutida, no solo mejoró el control de la glucosa en sangre, sino que también se convirtió en una opción médica para la pérdida de peso bajo supervisión profesional. Sin embargo, el crecimiento de su demanda global reavivó discusiones sobre seguridad, indicaciones precisas y uso responsable.

Ozempic actúa imitando la hormona GLP-1, clave en la regulación del azúcar en sangre y del apetito. Según explica Harvard Health, la semaglutida estimula la liberación de insulina luego de las comidas y reduce la producción de glucagón, ayudando a estabilizar los niveles de glucosa. El medicamento se administra mediante inyecciones subcutáneas en el abdomen, muslo o brazo.

En pacientes con diabetes tipo 2, su efecto resulta significativo: a diferencia de la insulina tradicional, actúa solo cuando la glucosa se eleva, lo que reduce el riesgo de hipoglucemias. Además, estudios citados por Harvard Health indican que también contribuye a disminuir eventos cardiovasculares como infartos y accidentes cerebrovasculares en personas con esta patología.

El uso de Ozempic para el tratamiento de la obesidad cobró especial relevancia en los últimos años. Con dosis mayores a las indicadas para diabetes, la semaglutida permite reducciones de peso sostenidas. Ensayos clínicos muestran pérdidas promedio de entre el 10% y el 15% del peso corporal en un año, e incluso descensos superiores al 20% en algunos casos. Incluso reducciones más moderadas, del 5% al 10%, ya generan mejoras en la presión arterial y en el riesgo de enfermedades metabólicas.

No obstante, los especialistas advierten sobre posibles efectos adversos. Los más comunes son náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y molestias abdominales. La doctora Chika Anekwe, docente de Harvard Medical School, señaló que estos síntomas suelen ser transitorios y controlables. Con menor frecuencia pueden aparecer mareos, fatiga, dolor de cabeza o reacciones en el sitio de aplicación.

Existen también advertencias importantes: si los síntomas gastrointestinales persisten, pueden derivar en deshidratación o problemas renales. El medicamento no está indicado para personas con trastornos digestivos severos, ni durante el embarazo o la lactancia. Otros riesgos poco frecuentes incluyen pancreatitis, afecciones en la vesícula biliar, alteraciones tiroideas y pérdida de masa muscular, motivo por el cual se recomienda acompañar el tratamiento con una dieta adecuada en proteínas.

La alta demanda y la escasez registrada desde 2022 favorecieron la aparición de versiones alternativas sin regulación, sobre las que la FDA de Estados Unidos emitió alertas por posibles riesgos sanitarios. Los expertos insisten en evitar compuestos no autorizados y en realizar siempre el tratamiento bajo control médico.

Mientras continúan las investigaciones sobre nuevos usos potenciales de los agonistas de GLP-1 —como aplicaciones en salud cardiovascular, trastornos neurológicos o adicciones—, el consenso médico es claro: Ozempic puede ser una herramienta eficaz para la diabetes tipo 2 y la obesidad, siempre que se utilice de manera responsable y con seguimiento profesional.

Lali Be

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