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Las dirigidas por Dylan Ghiglioni se quedaron con una nueva edición del clásico victoriense de Primera División. El partido volvió a poner en escena una deuda que excede lo deportivo: la falta de una cancha sintética propia obliga a los equipos locales a trasladarse para competir.

El clásico victoriense de hockey tuvo este domingo un escenario que ya resulta habitual: Paraná. En la cancha El Plumazo, del Club Estudiantes, 25 de Mayo se impuso 4 a 2 ante Huracán en una nueva edición del duelo de Primera División. El conjunto dirigido por Dylan Ghiglioni tuvo un comienzo arrollador y construyó una ventaja que terminó siendo decisiva.

Sofía Ramírez abrió el marcador y luego Charo Zubeldía amplió la diferencia. Sheila Flores, en dos oportunidades, llevó el resultado hasta un contundente 4 a 0. Huracán reaccionó en el último cuarto, adelantó sus líneas y logró descontar dos veces, aunque no alcanzó para cambiar el destino del encuentro.

Pero detrás del resultado aparece una cuestión que excede al clásico. Los equipos de Victoria que participan de competencias organizadas por la Asociación Paranaense de Hockey deben trasladarse fuera de la ciudad para disputar sus partidos, debido a la falta de una cancha sintética local que reúna las condiciones necesarias para este nivel de competencia. La presencia histórica de 25 de Mayo dentro de la estructura de la Asociación Paranaense confirma que no se trata de una actividad ocasional, sino de una disciplina con recorrido competitivo en la ciudad.

La ausencia de una superficie propia tiene consecuencias concretas: viajes, alquiler de instalaciones y la imposibilidad de aprovechar una localía que permita convocar público y generar ingresos mediante actividades complementarias. A eso se suma una desventaja deportiva, porque entrenar y competir en superficies diferentes dificulta la preparación. La documentación deportiva oficial argentina contempla al césped sintético como superficie específica para el hockey, mientras que la Federación Internacional establece requerimientos técnicos para los campos destinados a competencias.

Así, cada clásico vuelve a dejar una postal difícil de naturalizar: dos equipos de una misma ciudad que se enfrentan, pero deben hacerlo lejos de ella. Mientras en distintos puntos del país se han concretado proyectos de infraestructura para dotar de canchas sintéticas a comunidades y clubes, en Victoria la disciplina continúa sosteniéndose fundamentalmente por el compromiso de quienes la practican.

Autor: ggómez