La noche en que la Luna casi desapareció bajo la sombra de la Tierra
ASTRONOMÍA | ECLIPSE LUNAR
Durante la noche del jueves y la madrugada del viernes, Argentina pudo observar un eclipse lunar parcial profundo. Cerca de la 1:13, casi el 96% del disco lunar quedó cubierto por la sombra terrestre y la Luna adquirió una característica tonalidad rojiza.
La noche del jueves 27 y la madrugada del viernes 28 de agosto dejaron uno de los fenómenos astronómicos más llamativos del año: un eclipse lunar parcial profundo, que pudo observarse desde Argentina y gran parte de América. El fenómeno se produjo cuando la Tierra se interpuso entre el Sol y la Luna y proyectó su sombra sobre el satélite natural.
En Argentina, el eclipse comenzó alrededor de las 22:24, cuando la Luna ingresó en la penumbra terrestre. A las 23:34 comenzó la fase parcial, momento en que la sombra más oscura de la Tierra empezó a cubrir visiblemente el disco lunar. El punto máximo se produjo aproximadamente a la 1:13 de la madrugada.
Durante ese momento, aproximadamente el 96,2% del disco lunar quedó cubierto por la umbra, por lo que el fenómeno adquirió un aspecto cercano al de un eclipse total. Sin embargo, técnicamente continuó siendo un eclipse parcial, porque una pequeña parte de la Luna permaneció fuera de la sombra más oscura de la Tierra.
La zona eclipsada de la Luna adquirió además una tonalidad rojiza o cobriza, un efecto producido por la luz solar que atravesó la atmósfera terrestre antes de alcanzar la superficie lunar. El fenómeno pudo observarse a simple vista y sin protección ocular especial, aunque binoculares o telescopios permitieron apreciar mayores detalles.
La fase parcial terminó cerca de las 2:52, mientras que el eclipse completo concluyó alrededor de las 4:02. De esta manera, el cielo argentino fue testigo de un espectáculo astronómico que, por la magnitud de la cobertura lunar, ofreció durante varias horas una imagen muy cercana a la de una llamada “Luna de sangre”.
Gerardo Gómez
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