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El Ejecutivo llevó al Concejo Deliberante dos iniciativas que impactarán sobre el centro y la actividad comercial: un nuevo estacionamiento medido y una regulación para grandes superficies. Mientras se discuten costos, zonas y restricciones, aparece una pregunta de fondo: ¿alcanzan estas medidas para resolver los problemas estructurales de vecinos y comerciantes?

 

El debate que comenzó en el Concejo Deliberante de Victoria va bastante más allá de cuánto costará estacionar en el centro o de dónde podrá instalarse un comercio de grandes dimensiones. Detrás de los dos proyectos elevados por el Departamento Ejecutivo aparece una discusión eminentemente política: qué modelo de ciudad se pretende construir y qué políticas públicas se necesitan para acompañar a quienes viven, trabajan e invierten en Victoria.

Las iniciativas sobre estacionamiento medido y grandes superficies comerciales buscan ordenar dos cuestiones concretas de la vida urbana, pero también abren interrogantes sobre el alcance de las respuestas que propone el Municipio.

Estacionamiento medido: ordenar, pero ¿a qué costo?

El nuevo sistema plantea reducir la cuadrícula actualmente afectada, establecer un esquema administrado por el Municipio y fijar una tarifa equivalente a dos Unidades de Cuenta Municipales por hora. Con los valores actuales, representa unos $657,44 por hora, aunque el cobro podría realizarse por minuto o por fracciones de tiempo.

La cuestión no pasa únicamente por el valor que tendrá hoy. El verdadero interrogante político aparece al proyectar cuánto representará ese costo para un vecino dentro de algunos meses, especialmente si el valor de la UCM continúa modificándose.

También queda planteada otra pregunta: ¿qué destino tendrá lo recaudado?

Si el estacionamiento medido se presenta como una herramienta para ordenar la circulación y mejorar la movilidad urbana, será necesario conocer si los recursos obtenidos tendrán un destino específico y si serán suficientes para producir mejoras concretas en el tránsito, la infraestructura y los servicios vinculados al centro.

La concejal Mariela Minaglia señaló que el nuevo esquema introduce modificaciones importantes respecto del sistema anterior. Entre ellas destacó que el soporte operativo quedaría en manos del Municipio y que la cuadrícula será más reducida, concentrándose en los sectores donde se registra mayor dificultad para estacionar.

También explicó que la tarifa será de dos Unidades de Cuenta Municipales y que podrá fraccionarse según el tiempo efectivo de utilización.

La discusión deberá definir además con precisión las calles comprendidas, los horarios y las condiciones para comerciantes y vecinos frentistas.

Grandes superficies: proteger al comercio local no alcanza

El segundo proyecto tiene un componente todavía más sensible: cómo equilibrar la llegada de nuevas inversiones con la supervivencia del comercio tradicional.

La propuesta busca regular y zonificar la instalación de grandes superficies comerciales y polirrubros. Los nuevos establecimientos de 300 metros cuadrados o más no podrían instalarse en determinados sectores del área urbana céntrica y deberían localizarse en zonas vinculadas con avenidas, bulevares y sectores exteriores al microcentro.

La preocupación de los comerciantes locales es concreta. Muchos llevan décadas sosteniendo sus negocios y enfrentan un escenario económico complejo, con cambios profundos en los hábitos de consumo y con nuevas modalidades de compra.

Pero establecer límites a las grandes superficies, por sí solo, no garantiza la supervivencia del comercio local.

La verdadera discusión debería avanzar hacia una política comercial integral: acompañamiento, capacitación, acceso al financiamiento, promoción, modernización, herramientas tributarias y estrategias para que los pequeños y medianos comercios puedan competir en un mercado que cambió.

La propia concejal Minaglia explicó que el proyecto busca establecer un orden y, al mismo tiempo, permitir que las grandes inversiones puedan llegar a Victoria, generando empleo, pero fuera del área céntrica.

El desafío, entonces, será encontrar un equilibrio entre atraer inversiones, generar trabajo y evitar que el comercio de cercanía quede desplazado.

Más allá de la coyuntura

Ambos proyectos pueden responder a problemas reales. El centro necesita ordenamiento del tránsito y los comerciantes necesitan herramientas frente a una competencia cada vez más compleja.

Pero limitarse a modificar una tarifa o establecer una zona de exclusión puede convertirse en una respuesta coyuntural si no existe detrás una planificación más amplia.

El estacionamiento medido debería formar parte de una verdadera política de movilidad urbana. Y la regulación de grandes superficies debería integrarse a una política de desarrollo comercial que acompañe a quienes ya generan actividad económica en la ciudad.

De lo contrario, existe el riesgo de que la discusión quede reducida a la superficie: cuánto cuesta estacionar, dónde puede instalarse un comercio y qué metros cuadrados puede ocupar.

El verdadero debate político es otro: qué ciudad quiere Victoria y qué Estado municipal está dispuesto a construir las políticas necesarias para sostenerla.

Porque ordenar es necesario. Regular también.

Pero para vecinos y comerciantes, la pregunta que queda abierta es si estas medidas serán el comienzo de una política pública de largo plazo o simplemente nuevas respuestas aisladas frente a problemas que vienen reclamando soluciones de fondo.

Autor: ggómez