Escuchar artículo

Más de 60 vecinos participaron de una charla informativa en la Capilla Perpetuo Socorro sobre la iniciativa que busca construir un espacio sagrado para el depósito de cenizas. La propuesta, respaldada por la Iglesia Católica, responde al crecimiento de las cremaciones y pretende ofrecer un lugar de oración, memoria y encuentro para las familias.

Con una importante convocatoria y un clima de diálogo, alrededor de 60 vecinos participaron este jueves de la charla informativa sobre el proyecto de construcción de un cinerario en un terreno perteneciente a la Capilla Perpetuo Socorro, iniciativa impulsada por la Basílica Nuestra Señora de Aránzazu.

El encuentro reunió a fieles, vecinos y concejales, quienes pudieron interiorizarse sobre una propuesta que busca dar respuesta a una realidad cada vez más frecuente: el aumento de las cremaciones y la necesidad de contar en Victoria con un espacio sagrado destinado al depósito de las cenizas de los difuntos.

Durante la exposición, el párroco Maximiliano Vanerio explicó el sentido espiritual del proyecto y repasó la evolución de la postura de la Iglesia Católica respecto de la cremación. Recordó que desde 1963 la Iglesia dejó de prohibir esta práctica, aunque continúa recomendando la sepultura tradicional. Además, remarcó que las normas vigentes indican que las cenizas deben conservarse en un lugar sagrado, descartando su permanencia en los hogares, su división entre familiares o su dispersión en la naturaleza.

Posteriormente, las arquitectas Virginia Bara y Micaela Bardallo presentaron el anteproyecto arquitectónico, concebido como un parque de recogimiento y oración más que como un simple depósito de cenizas. Explicaron que el diseño busca integrar el aspecto espiritual con un entorno seguro, accesible y de escala humana, permitiendo que las familias dispongan de un sitio permanente para recordar a sus seres queridos.

Uno de los aspectos que despertó mayor interés fue el procedimiento para depositar las cenizas. Se aclaró que el trámite se encuentra regulado por la legislación vigente y que deberá cumplir con protocolos específicos para garantizar tanto la legalidad como la seguridad del espacio.

También se informó que el terreno elegido, ubicado frente a la capilla, pertenece a la Iglesia y quedará afectado exclusivamente al funcionamiento del cinerario. Para financiar la obra, la parroquia analiza la venta de un pequeño lote de su propiedad, ya que actualmente no cuenta con recursos económicos suficientes para afrontar la construcción.

Entre las consultas de los asistentes surgieron inquietudes vinculadas a la posibilidad de reservar un lugar con anticipación, los costos futuros y la viabilidad de instalar un crematorio en la ciudad. Sobre este último punto, se explicó que la inversión y los requisitos administrativos hacen inviable, por el momento, un emprendimiento de esas características, por lo que el proyecto se limita exclusivamente al cinerario.

Lejos de generar rechazo, la iniciativa fue recibida con interés y numerosas preguntas. Desde la organización destacaron que el proyecto continuará atravesando distintas instancias técnicas, económicas y administrativas antes de su ejecución, incluyendo la aprobación eclesiástica y municipal, mientras el diseño permanecerá abierto a modificaciones surgidas de los aportes de la propia comunidad.

Autor: ggómez