Escuchar artículo

La rápida intervención de la Policía, la Fiscalía y profesionales veterinarios permitió resguardar a una perra tras una denuncia vecinal. Sin embargo, desde la Red Protectora Victoria advirtieron que la ciudad continúa sin contar con un espacio adecuado para alojar animales retirados de situaciones de riesgo, abandono o presunto maltrato.

Lo que para muchos fue una noticia alentadora también volvió a exponer una problemática que las organizaciones proteccionistas vienen señalando desde hace años. El rescate de una perra en Victoria, concretado este martes tras una denuncia vecinal y una rápida actuación de las autoridades, puso nuevamente sobre la mesa la necesidad de contar con un espacio municipal destinado a la contención y recuperación de animales.

Desde la Red Protectora Victoria destacaron el trabajo realizado por la Policía, la Fiscalía y los profesionales que participaron del procedimiento. Según señalaron, la respuesta institucional fue inmediata y permitió llevar adelante todas las actuaciones necesarias en un tiempo muy breve.

“Es un logro enorme. La denuncia se realizó un día y al siguiente ya se estaba interviniendo. Todas estamos agradecidas por la rapidez con la que se actuó”, expresaron integrantes de la organización.

No obstante, remarcaron que el caso dejó en evidencia una falencia estructural que dificulta el trabajo diario de quienes luchan contra el abandono y el maltrato animal: la inexistencia de un lugar adecuado donde alojar a los animales que deben ser retirados de determinadas situaciones.

Actualmente, cuando se concreta un rescate, la única alternativa suele ser la solidaridad de vecinos o voluntarios que aceptan recibir temporalmente a los animales en sus hogares. Una solución que, según explican, resulta insuficiente frente a la cantidad de casos existentes.

“Necesitamos un lugar de contención digno, con caniles, atención adecuada, personal capacitado en conducta animal y condiciones que permitan la recuperación de los animales rescatados. No se trata de una perrera, sino de un espacio preparado para protegerlos y rehabilitarlos”, señalaron.

Desde la entidad explicaron que la problemática excede ampliamente este caso puntual. Actualmente existen denuncias por animales que permanecen desde hace meses en situaciones de abandono o encadenamiento, pero muchas veces resulta imposible avanzar con un rescate porque no existe un sitio donde alojarlos posteriormente.

“¿De qué sirve que podamos denunciar y que las autoridades actúen si después no tenemos dónde llevar a esos animales? Esa es la gran deuda pendiente”, afirmaron.

Las proteccionistas remarcaron que muchos de los perros que atraviesan situaciones de violencia o abandono requieren un proceso de recuperación física y emocional antes de poder ser dados en adopción, algo que demanda infraestructura, recursos humanos y acompañamiento profesional.

“El accionar de la Policía y la Justicia fue ejemplar. Ahora necesitamos que exista una respuesta para el día después. Si queremos proteger realmente a los animales, debemos contar con un refugio donde puedan recuperarse y estar seguros”, concluyeron.

El caso volvió así a instalar un reclamo histórico de las organizaciones proteccionistas locales, que consideran indispensable avanzar en una política pública permanente para atender una problemática que crece año tras año y que hoy continúa dependiendo, casi exclusivamente, del compromiso de voluntarios.

Autor: ggómez