Santa Rosa volvió a marchar contra la violencia de género: “Estamos en peligro”
Centenares de mujeres, niñas, diversidades y organizaciones sociales se movilizaron desde la Universidad Nacional de La Pampa hasta el Centro Cívico para reclamar el fin de los femicidios, exigir acceso a la Justicia y denunciar el desfinanciamiento de políticas públicas destinadas a la prevención y protección de las víctimas.
Banderas, carteles, cánticos y mensajes de denuncia volvieron a ocupar las calles de Santa Rosa en una nueva edición de la marcha por el movimiento Ni Una Menos. A once años de aquella histórica movilización que marcó un antes y un después en la lucha contra la violencia de género en Argentina, cientos de personas se concentraron para renovar el reclamo por justicia, igualdad y protección de los derechos de mujeres y diversidades.
Frases como “Si la Justicia es machista que la memoria sea feminista”, “Paren de matarnos”, “Creéle a tu hija” y “No nací mujer para que me maten por serlo” reflejaron el espíritu de una jornada cargada de emoción, memoria y reivindicación.
La movilización partió desde la Universidad Nacional de La Pampa y culminó frente al Centro Cívico, donde referentes de organizaciones sociales, sindicales y feministas leyeron un documento conjunto en el que expresaron su preocupación por el aumento de los femicidios, los crímenes de odio y las dificultades que enfrentan las víctimas para acceder a la Justicia.
El origen de un movimiento que transformó la agenda pública
El movimiento Ni Una Menos nació en 2015 tras el femicidio de Chiara Páez, una adolescente de 14 años asesinada en la localidad santafesina de Rufino. El caso generó una profunda conmoción social y se convirtió en el detonante de una movilización masiva que instaló la problemática de la violencia de género en el centro del debate público.
Desde entonces, miles de personas se movilizan cada año para exigir respuestas concretas frente a una problemática que continúa afectando a mujeres y diversidades en todo el país.
Datos que preocupan
Durante la lectura del documento, las organizaciones informaron que entre 2015 y 2026 se registraron 3.424 víctimas fatales vinculadas a hechos de violencia de género, entre ellas 3.073 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas.
Además, señalaron que 3.840 niñas, niños y adolescentes quedaron sin madre como consecuencia de estos crímenes.
Según los datos difundidos, entre el 1 de enero y el 30 de mayo de 2026 se contabilizaron 104 víctimas fatales: 90 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas, cinco transfemicidios y nueve femicidios vinculados de varones adultos y niños. También se registraron 233 intentos de femicidio.
“Las mujeres, niñas, niños y diversidades estamos en peligro”, afirmaron las referentes durante el acto central.
Críticas al proyecto sobre falsas denuncias
Otro de los puntos centrales del documento fue el rechazo al proyecto de ley denominado “Falsas denuncias”, que actualmente cuenta con dictamen en el Senado.
Las organizaciones sostuvieron que la iniciativa podría desalentar la denuncia de hechos de violencia y abuso al poner en duda la palabra de las víctimas.
Asimismo, remarcaron que, según datos internacionales, las denuncias falsas representan un porcentaje mínimo y advirtieron que el verdadero problema continúa siendo la falta de protección y acompañamiento para quienes denuncian situaciones de violencia.
Reclamos por salud y políticas públicas
Durante la movilización también se expresaron cuestionamientos al desfinanciamiento de programas vinculados a la salud sexual, la prevención de las violencias y la asistencia a mujeres y diversidades.
Las organizaciones señalaron que la reducción de recursos destinados a estas áreas afecta el acceso a derechos fundamentales y dificulta la implementación de políticas de prevención.
“La lucha continúa”
Sobre el cierre de la jornada, las referentes destacaron la importancia de sostener los espacios de organización colectiva frente a un contexto que consideran adverso.
“Estamos cansadas, pero seguimos de pie. Seguiremos reclamando por las mujeres, las niñas, las diversidades, las personas migrantes, quienes tienen discapacidad y los pueblos originarios. El silencio es complicidad”, expresaron.
A once años del primer Ni Una Menos, el reclamo sigue vigente y vuelve a poner sobre la mesa una demanda que atraviesa a toda la sociedad: erradicar la violencia de género y garantizar una vida libre de violencias para todas las personas.
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