Escuchar artículo

María Emilia Arreseygor asumió la presidencia de la entidad que acompaña a pacientes oncológicos y sus familias. El recambio institucional marca una nueva etapa para una organización nacida del compromiso solidario y sostenida por el trabajo silencioso de decenas de vecinos.

Victoria vivió este miércoles una jornada cargada de simbolismo y emoción. A las 20.45, en la sede de la Fundación Oncológica Victoria, ubicada en calle España 165, se concretó el acto de renovación de autoridades de una de las instituciones más sensibles y queridas de la ciudad.

La nueva comisión será encabezada por María Emilia Arreseygor, quien asumirá la presidencia acompañada por un equipo de trabajo integrado por vecinos comprometidos con la misión de contener, acompañar y asistir a pacientes oncológicos y a sus familias.

Pero detrás de este cambio institucional también hay una historia profundamente humana.

Arreseygor llega a la presidencia después de haber atravesado una de las experiencias más difíciles que puede enfrentar una madre: acompañar a su hijo durante un tratamiento contra el cáncer. Esa vivencia marcó su vida y fortaleció aún más su vínculo con la Fundación.

"Estuve abocada completamente a él, acompañándolo y apoyándolo. Gracias a Dios todo salió bien", recordó emocionada al repasar aquellos años. Durante ese tiempo permaneció cerca de la institución colaborando desde otro lugar, lejos de los cargos visibles pero siempre comprometida con la causa.

Ahora le toca asumir un nuevo desafío.

Con entusiasmo, aseguró que ya trabajan en proyectos para fortalecer la entidad, sostener los talleres que actualmente se desarrollan en la sede y promover campañas destinadas a sumar nuevos socios. "La Fundación es de todos y para todos. Toda ayuda suma, ya sea una idea, tiempo para colaborar o una donación", expresó.

La vicepresidencia estará a cargo de Valeria Chávez Gabas, quien destacó que el principal objetivo será continuar fortaleciendo el acompañamiento integral a quienes atraviesan la enfermedad. "Queremos ser un puente y una red de contención para los pacientes oncológicos", señaló.

Entre los desafíos que aparecen en el horizonte figura un viejo sueño de la institución: contar con una sede propia que permita ampliar servicios y brindar mayores comodidades a quienes recurren a la Fundación.

Un legado que  continúa 

La jornada también tuvo un significado especial para Débora Viden Otegui, quien dejó la presidencia luego de años de intenso trabajo voluntario.

La kinesióloga fue una de las protagonistas del nacimiento y crecimiento de la Fundación, eligiendo dar un paso al costado para tomarse un descanso después de años de responsabilidades al frente de distintas instituciones de la ciudad.

Lejos de una despedida definitiva, aclaró que continuará colaborando y acompañando a la nueva conducción.

"Empezamos de cero y llegamos a esto: una institución sólida que tiene continuidad. Lo importante es que logramos el objetivo de acompañar y contener al paciente oncológico y a su familia", expresó.

Sus palabras finales resumieron el espíritu que atraviesa a la organización desde sus inicios: "Las personas pasan, pero las instituciones quedan. Lo que estamos construyendo hoy será el pilar para el futuro de muchas generaciones".

La nueva comisión directiva estará integrada por María Emilia Arreseygor como presidenta; Valeria Chávez Gabas como vicepresidenta; María Marta Sánchez como tesorera; Mariana Rodríguez como protesorera; Rosina Iglesias como secretaria; Nadia Muñoz Chiara como prosecretaria; y los vocales Dolores Esnal, Pamela Ponce, Beltrán Denis, Patricia Martínez, Andrea Caminos, Silvia Ramírez, Alicia Escobar y Mariana Reggiardo. Los revisores de cuentas serán Hugo Bustafán y Nancy Sánchez.

Más allá de los nombres, el acto de este miércoles representa la continuidad de una obra colectiva que nació del compromiso y que hoy sigue creciendo gracias a la solidaridad de toda una comunidad.

Autor: ggómez