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La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a quedar en el centro de la escena política luego de realizar una visita a la ciudad de Rosario, donde dejó fuertes definiciones sobre el presente del oficialismo y las diferencias internas que atraviesa actualmente La Libertad Avanza.

Durante su paso por la provincia de Santa Fe, la titular del Senado participó de una ceremonia religiosa realizada en la Catedral rosarina en homenaje a su padre, Eduardo Villarruel, veterano de la Guerra de Malvinas, al cumplirse cinco años de su fallecimiento. La vicepresidenta fue recibida por el párroco Osvaldo Macerola en un acto cargado de emotividad y perfil familiar.

Sin embargo, más allá del motivo íntimo de su viaje, la presencia de Villarruel generó una gran expectativa política y mediática. Al finalizar la misa, la funcionaria dialogó con la prensa local y dejó declaraciones que rápidamente tuvieron repercusión dentro del escenario político nacional.

Consultada sobre las tensiones que atraviesan al Gobierno de Javier Milei, la vicepresidenta tomó distancia del Poder Ejecutivo y buscó diferenciar claramente su rol institucional. “No participo del Gobierno”, afirmó ante los periodistas, en una frase que volvió a alimentar las versiones sobre las diferencias internas dentro del oficialismo.

Villarruel también sostuvo que las explicaciones vinculadas al rumbo de la gestión deben ser respondidas directamente por el Presidente y remarcó la necesidad de mantener el respeto en el debate político y social. Sus palabras fueron interpretadas como un nuevo gesto de autonomía respecto de las decisiones que se toman dentro de la Casa Rosada.

La declaración que más repercusión generó llegó cuando fue consultada por la situación del vocero presidencial y ministro coordinador, Manuel Adorni. Lejos de esquivar la polémica, Villarruel respaldó públicamente los reclamos para que el funcionario presente su declaración jurada patrimonial.

“Estamos todos esperando la declaración jurada de Adorni”, lanzó la vicepresidenta frente a los medios, sumándose así a los cuestionamientos que ya habían sido expresados por distintos sectores del oficialismo y dirigentes aliados.

La postura de Villarruel fue interpretada como un nuevo capítulo dentro de las crecientes tensiones políticas que se vienen acumulando en La Libertad Avanza en las últimas semanas, especialmente luego de distintos cruces públicos entre referentes cercanos al presidente Milei.

A pesar de las consultas sobre el futuro político y una eventual candidatura presidencial para 2027, la vicepresidenta evitó profundizar sobre posibles escenarios electorales y prefirió mantener un tono más reservado respecto de sus aspiraciones políticas.

Antes de finalizar su visita, Villarruel destacó el vínculo afectivo que mantiene con la provincia santafesina y definió a Rosario como su “segunda casa”, en una frase que buscó cerrar su paso por la ciudad con un mensaje más personal y emocional.

Las declaraciones de la vicepresidenta volvieron a generar debate tanto en el ámbito político como en redes sociales, donde distintos sectores analizaron el impacto que podrían tener estas diferencias internas dentro del oficialismo de cara a los próximos meses.

Autor: lbogliano