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Un informe elaborado por el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires encendió una fuerte alarma sobre la situación social y laboral en Argentina: el 71,1% de las personas con empleo no logra cubrir el valor de la Canasta Básica Total (CBT), indicador que determina el umbral de pobreza.

El estudio muestra un escenario marcado por la pérdida del poder adquisitivo, el crecimiento del empleo precario y la destrucción de puestos de trabajo formales. Según los datos relevados, incluso entre los trabajadores registrados la pobreza avanzó con fuerza: el 59,3% de los asalariados formales no alcanza a cubrir el costo de la canasta básica.

La problemática también golpea a otros sectores del mercado laboral. El informe señala que el 57,9% de los trabajadores cuentapropistas de alta calificación se encuentra bajo la línea de pobreza, mientras que el 18,2% de los empleadores formales tampoco logra cubrir la CBT.

Entre las actividades más afectadas aparecen las trabajadoras de casas particulares, donde el 97,7% está en situación de pobreza. Le siguen los sectores de alojamiento y gastronomía, con un 87%, y rubros históricamente vinculados al empleo formal como la enseñanza y la industria manufacturera, cuyos índices rondan el 68% y 67,4%, respectivamente.

El informe también refleja un profundo deterioro en la calidad del empleo durante los últimos dos años. Entre el último trimestre de 2023 y el mismo período de 2025 se perdieron más de 253.000 puestos de trabajo formales y otros 51.577 informales.

En paralelo, crecieron con fuerza las ocupaciones precarias y de baja calificación. En ese período se incorporaron 288.765 trabajadores cuentapropistas informales, con ingresos promedio de apenas $720.000 mensuales.

Como consecuencia de este proceso, la participación de los asalariados formales cayó al mínimo histórico del 46% del total de ocupados, mientras que la informalidad laboral alcanzó un récord del 48%.

Los investigadores advirtieron además sobre el crecimiento sostenido del “cuentapropismo precario”, que ya representa el 20% del empleo total en Argentina y alcanza a unas 2,6 millones de personas en condiciones de vulnerabilidad estructural.

El trabajo remarca una fuerte contradicción: trabajar más horas ya no garantiza salir de la pobreza. El 44% de estos trabajadores está sobreocupado —más de 45 horas semanales— y otro 33% se encuentra subocupado. Aun así, el 86% permanece por debajo de la línea de pobreza y el 42% directamente cae en la indigencia.

Los datos vuelven a poner en discusión el impacto de la crisis económica sobre el empleo, los salarios y las condiciones de vida de millones de argentinos.

Autor: admin