El sacerdote que marcó una etapa en Victoria asumirá una nueva misión pastoral
Cambios en la Diócesis de Gualeguaychú
Tras tres años de servicio pastoral en la Basílica Nuestra Señora de Aránzazu y en la parroquia San Roque de Victoria, el padre Milton Albano Senestrari fue designado como nuevo párroco de la parroquia San Roque de Concepción del Uruguay. La noticia fue comunicada oficialmente por la Diócesis de Gualeguaychú y generó múltiples muestras de afecto entre los fieles victorienses.

La comunidad católica de Victoria comenzó a despedirse este viernes del padre Milton Albano Senestrari, quien dejará la ciudad luego de ser designado párroco de la parroquia San Roque de Concepción del Uruguay, en el marco de una serie de cambios pastorales dispuestos por la Diócesis de Gualeguaychú.
La noticia fue dada a conocer por el propio sacerdote a través de un mensaje dirigido a las comunidades de San Roque de Montpellier y de la Basílica Nuestra Señora de Aránzazu, donde ejerció su ministerio durante los últimos tres años. Allí, con el estilo cercano y espontáneo que lo caracteriza, expresó: “El gordito se va de Victoria... El Señor me confía una nueva misión”.
En el mismo mensaje, Senestrari agradeció a Dios por esta nueva etapa pastoral y se definió como un servidor “alegre, terco, directo y confiado”, al tiempo que aseguró que el proceso de despedida y traslado “se irá caminando juntos” junto a la comunidad.
La designación fue confirmada oficialmente por la Secretaría Canciller de la Diócesis de Gualeguaychú, que informó además otros cambios dentro de la estructura pastoral. Según se detalló, el sacerdote asumirá próximamente como párroco de la parroquia San Roque de Concepción del Uruguay, mientras que las fechas de toma de posesión serán comunicadas oportunamente.
Durante su paso por Victoria, el padre Milton desarrolló una intensa actividad religiosa y comunitaria junto a la comunidad de la Basílica Nuestra Señora de Aránzazu, uno de los templos más emblemáticos de Entre Ríos, declarado Basílica Menor por el Vaticano en 2020 debido a su importancia histórica, arquitectónica y espiritual.
La Basílica de Aránzazu, ubicada en pleno centro de Victoria, representa además uno de los principales símbolos de la fe católica en la región y conserva una fuerte raíz vinculada a la tradición vasca y a la historia fundacional de la ciudad.
Gerardo Gómez
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