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La tensión social crece en Bolivia y amenaza con profundizar la crisis política y económica que atraviesa el país. En las últimas horas se registraron violentos enfrentamientos entre manifestantes y efectivos policiales en distintos puntos de La Paz y sus alrededores, en medio de protestas que ya incluyen bloqueos de rutas y reclamos contra el gobierno de Rodrigo Paz Pereira.

Las movilizaciones comenzaron impulsadas por la Central Obrera Boliviana (COB), que exigía un aumento salarial del 20% frente al fuerte deterioro económico y la inflación. Sin embargo, con el correr de los días, las protestas sumaron el apoyo de docentes, transportistas, organizaciones sindicales y grupos indígenas, y derivaron en pedidos de renuncia del presidente.

Actualmente, se contabilizan al menos 15 puntos de bloqueo activos en la capital boliviana y zonas cercanas. La situación provocó complicaciones en el abastecimiento de alimentos, combustible e insumos médicos, generando preocupación entre la población.

Ante este escenario, el gobierno intentó desplegar un “corredor humanitario” mediante un operativo conjunto entre fuerzas policiales y militares para garantizar el ingreso de suministros básicos. Sin embargo, la medida terminó desencadenando nuevos incidentes.

Según reportes oficiales, manifestantes respondieron con piedras y cargas de dinamita, mientras las fuerzas de seguridad avanzaban para liberar las rutas bloqueadas. Finalmente, el Ejecutivo decidió retroceder con el operativo para evitar un “derramamiento de sangre”.

La Defensoría del Pueblo informó que los enfrentamientos dejaron al menos 47 personas detenidas y cinco heridas, aunque no se descarta que la cifra pueda aumentar en las próximas horas.

En paralelo, la crisis boliviana comenzó a generar repercusiones internacionales. Estados Unidos expresó su respaldo al gobierno de Paz Pereira y denunció un supuesto “intento de desestabilización”. Desde la Oficina de Asuntos para el Hemisferio Occidental del gobierno de Donald Trump afirmaron: “Condenamos todas las acciones destinadas a desestabilizar al gobierno democráticamente elegido de Rodrigo Paz Pereira”.

Por su parte, Argentina envió dos aviones Hércules con ayuda humanitaria para colaborar con el abastecimiento de insumos esenciales en las zonas más afectadas por el conflicto.

Mientras continúan las protestas y crece la incertidumbre política, Bolivia enfrenta uno de los momentos más delicados de los últimos años.

Autor: admin